Otra taza de té.


No me gusta tomar bebidas muy calientes.
Él lo sabia
y cuando me hacia una taza de té le ponía cubos de hielo.



Ese era para mi uno de sus más atentos gestos de amor.
Sonreía solo con verlos allí, flotando. 


Parece poco, hasta estúpido, pero... 
qué tan íntima es tu relación con una persona como para conocer sus deseos y gustos sin siquiera preguntar?


Es un detalle cotidiano y muy personal, algo casi oculto, pero evidenciable.
Y solo hacía falta mirar.


En verdad me hacía feliz.

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